El rumen como fermentador: quién produce qué y por qué el metano es energía perdida

El rumen como fermentador: quién produce qué y por qué el metano es energía perdida

E

Equipo Científico AIMA

AIMA Agro ·
10 min de lectura
Ganadería
Ecología microbiana

Hasta un 12 % de la energía bruta del alimento se escapa del animal en forma de metano. No es solo una cuestión de emisiones: es pienso pagado que no se convierte ni en leche ni en carne.

La cadena de fermentación ruminal

El rumen es un fermentador anaerobio con un reparto de puestos muy parecido al de un suelo o al de un colon, y conviene leerlo así. El material vegetal se fermenta principalmente a acetato, propionato, butirato, CO₂ y metano. Los ácidos grasos los absorbe el animal y los metaboliza; el metano se pierde por eructación y respiración, y con él la energía que lo acompaña. Esa es la pérdida del encabezado: Duin y colaboradores (2016) la cifran en hasta un 12 % del contenido energético bruto del alimento.

La magnitud por animal la fijaron Johnson y Johnson (1995) en el trabajo que sigue siendo la referencia: un rumiante puede producir entre 250 y 500 litros de metano al día. En el mismo artículo enumeran los factores que lo mueven —nivel de ingesta, tipo de carbohidrato de la dieta, procesado del alimento, adición de lípidos o ionóforos y alteraciones de la microflora ruminal— y advierten de algo que vale para cualquier ensayo: las ecuaciones de predicción basadas en balance de fermentación o en características del alimento son útiles, pero los supuestos de cada una limitan lo bien que predicen.

Morgavi, Forano, Martin y Newbold (2010) revisaron el ecosistema microbiano y la metanogénesis en rumiantes, y es la lectura de cabecera para quien quiera el mapa completo de quién hace qué.

Acetato, propionato, butirato: qué significa cada proporción

Lo interesante no son los tres ácidos por separado, sino su reparto, porque está ligado al hidrógeno. Las rutas que terminan en acetato y butirato liberan hidrógeno; la que termina en propionato lo consume. Como el metano se fabrica a partir de ese hidrógeno, la proporción entre ácidos y la producción de metano son dos caras de lo mismo.

De ahí la regla que todo nutrólogo conoce y que conviene justificar en vez de repetir: las dietas ricas en fibra empujan hacia acetato y, con él, hacia metano; las ricas en concentrado empujan hacia propionato y producen menos. El propionato es además el precursor principal de la glucosa en el rumiante, de modo que desplazar la fermentación hacia él tiene un doble efecto.

Janssen (2010) explicó por qué ese equilibrio se mueve como se mueve, combinando cinética de crecimiento microbiano y termodinámica de la fermentación: la concentración de hidrógeno disuelto no es un detalle, es lo que determina qué rutas son viables. Un rumen con hidrógeno acumulado no fermenta igual que uno donde el hidrógeno se retira deprisa.

Metanógenos y transferencia de hidrógeno

Los metanógenos son arqueas, no bacterias, y su papel en el rumen es el de sumidero de hidrógeno: retirarlo mantiene viables las rutas de fermentación de los demás. Por eso el metano no es un residuo accidental sino la salida de un circuito, y por eso bloquearlo sin más tiene consecuencias aguas arriba.

El censo global de Henderson y colaboradores (2015) es el trabajo que mejor describe a quién tenemos delante: 742 muestras de 32 especies animales y 35 países. Sus conclusiones:

  • Las mismas bacterias y arqueas dominan en casi todas las muestras; los protozoos son mucho más variables.

  • Las bacterias dominantes están mal caracterizadas, mientras que las arqueas metanogénicas se conocen mejor y están muy conservadas en todo el mundo. Los autores señalan que esa universalidad y esa diversidad limitada son justamente lo que haría viable mitigar el metano atacando a unos pocos metanógenos dominantes.

  • Las diferencias de composición se explicaban sobre todo por la dieta, con el huésped influyendo menos.

  • Había pocos patrones fuertes de coaparición entre microorganismos, lo que sugiere que las interacciones metabólicas importantes son inespecíficas y no selectivas: cualquiera que produzca hidrógeno alimenta a cualquiera que lo consuma.

Esa última idea es la misma que explicamos para la rizosfera en el post de cross-feeding: el reparto de puestos se conserva aunque cambie quién los ocupa.

Qué mueve la dieta y qué no

La dieta es la palanca grande, pero no la única, y hay un trabajo que reparte las responsabilidades con números. Difford y colaboradores (2018) midieron en vacas de leche cuánto de la variación individual en emisión de metano se atribuye a cada cosa:

  • El efecto acumulado de todas las bacterias y arqueas del rumen sobre la producción de metano fue del 13 %.

  • La heredabilidad, es decir, la genética de la propia vaca, del 21 %.

  • Y lo más útil: las dos vías son en gran medida independientes. La variación en metano no parece pasar por un efecto genético de la vaca sobre su microbioma, así que se pueden abordar por separado —selección genética por un lado, estrategias sobre el rumen por otro—.

Conviene leer esos porcentajes con calma: dejan sitio de sobra para la dieta y el manejo, que es donde están las decisiones del día a día. Lo que cierran es la idea de que baste con cambiar «el microbioma» del animal y ya.

Aditivos: qué está demostrado y con qué letra pequeña

Hristov y colaboradores (2013) revisaron las opciones de mitigación del metano entérico y siguen siendo el marco. Desde entonces hay dos casos con mecanismo o cifra sólidos que merecen contarse bien, porque es donde más se exagera.

3-nitrooxipropanol (3-NOP). Duin y colaboradores (2016) identificaron su diana: la metil-coenzima M reductasa, la enzima de níquel que cataliza el paso final de formación de metano y que solo es activa con su ion Ni en estado +1. El 3-NOP se aloja en el sitio activo y oxida ese Ni(I), inactivando la enzima a concentraciones micromolares; el nitrato se reduce a nitrito, que también la inactiva. En cultivos puros inhibió el crecimiento de arqueas metanogénicas a concentraciones que no afectaban al de las bacterias no metanogénicas del rumen. Es decir: diana conocida y específica, no un efecto difuso.

Alga roja Asparagopsis taxiformis. Aquí la letra pequeña importa. Roque y colaboradores (2021) suplementaron 21 novillos durante 147 días con dos dosis y tres raciones distintas. En el conjunto, el rendimiento de metano bajó un 45 % y un 68 % con dosis baja y alta; el titular del «más del 80 %» corresponde a la ración baja en forraje, donde las reducciones fueron del 69,8 % y el 80 %. O sea: el efecto depende de la ración, y citar el 80 % sin decir con qué dieta es una media verdad.

Lo que más dice del mecanismo es lo que pasó con el hidrógeno: su rendimiento subió un 336 % y un 590 % respecto al control. Al cerrar la salida, el hidrógeno se acumula y sale por otro sitio. En producción, la ingesta de materia seca bajó (−8 % con dosis baja, −14 % con la alta) y la eficiencia de conversión subió (+7 % y +14 %), sin diferencias en ganancia diaria, calidad de canal ni preferencia de los catadores.

Qué hacemos en AIMA Agro

En microbioma veterinario y ganadero caracterizamos la microbiota ruminal para orientar cambios de dieta, uso de probióticos o manejo del rebaño, con el diseño del estudio adaptado a la especie y al sistema productivo.

Dos advertencias de método que salen de lo anterior. La primera: un perfil taxonómico dice quién está, no cuánto metano sale. Con lo que Difford y colaboradores midieron encima de la mesa, nadie debería vender una estimación de emisiones a partir de un 16S; lo que el perfil soporta es comparar animales o lotes y seguirlos en el tiempo. La segunda: como la dieta explica la mayor parte de las diferencias de composición, comparar dos lotes con raciones distintas es comparar raciones, no tratamientos.

Por eso el estudio se plantea con el mismo criterio que un ensayo de campo —réplicas de verdad, un muestreo antes del cambio y otro después, y la correlación con los parámetros productivos que la explotación ya registra—. Está contado en el post de diseño de ensayo: cambia la matriz, no la lógica.

Referencias

  1. Johnson, K. A., & Johnson, D. E. (1995). Methane emissions from cattle. Journal of Animal Science, 73(8), 2483–2492. DOI: 10.2527/1995.7382483x

  2. Morgavi, D. P., Forano, E., Martin, C., & Newbold, C. J. (2010). Microbial ecosystem and methanogenesis in ruminants. Animal, 4(7), 1024–1036. DOI: 10.1017/S1751731110000546

  3. Janssen, P. H. (2010). Influence of hydrogen on rumen methane formation and fermentation balances through microbial growth kinetics and fermentation thermodynamics. Animal Feed Science and Technology, 160(1–2), 1–22. DOI: 10.1016/j.anifeedsci.2010.07.002

  4. Henderson, G., Cox, F., Ganesh, S., Jonker, A., Young, W., Abecia, L., et al. (2015). Rumen microbial community composition varies with diet and host, but a core microbiome is found across a wide geographical range. Scientific Reports, 5, 14567. DOI: 10.1038/srep14567

  5. Difford, G. F., Plichta, D. R., Løvendahl, P., Lassen, J., Noel, S. J., Højberg, O., et al. (2018). Host genetics and the rumen microbiome jointly associate with methane emissions in dairy cows. PLOS Genetics, 14(10), e1007580. DOI: 10.1371/journal.pgen.1007580

  6. Hristov, A. N., Oh, J., Firkins, J. L., Dijkstra, J., Kebreab, E., Waghorn, G., et al. (2013). Mitigation of methane and nitrous oxide emissions from animal operations: I. A review of enteric methane mitigation options. Journal of Animal Science, 91(11), 5045–5069. DOI: 10.2527/jas.2013-6583

  7. Duin, E. C., Wagner, T., Shima, S., Prakash, D., Cronin, B., Yáñez-Ruiz, D. R., et al. (2016). Mode of action uncovered for the specific reduction of methane emissions from ruminants by the small molecule 3-nitrooxypropanol. Proceedings of the National Academy of Sciences, 113(22), 6172–6177. DOI: 10.1073/pnas.1600298113

  8. Roque, B. M., Venegas, M., Kinley, R. D., de Nys, R., Duarte, T. L., Yang, X., & Kebreab, E. (2021). Red seaweed (Asparagopsis taxiformis) supplementation reduces enteric methane by over 80 percent in beef steers. PLOS ONE, 16(3), e0247820. DOI: 10.1371/journal.pone.0247820

¿Quieres aplicar esto en tu explotación?

Analizamos rumen, heces, purines, ensilados y superficies, con lectura veterinaria y agronómica.

Consultar con el equipo