Nematodos y sus antagonistas: control biológico que ya está en tu suelo

Nematodos y sus antagonistas: control biológico que ya está en tu suelo

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Equipo Científico AIMA

AIMA Agro ·
9 min de lectura
Sanidad vegetal
Bioinsumos

Antes de comprar un nematicida biológico, merece la pena saber si el antagonista ya vive en la parcela. En más casos de los que se cuentan, el producto es una cepa de algo que ya estaba.

Quién hace daño y cómo

Jones y colaboradores (2013) encuestaron a investigadores de todo el mundo para ordenar los nematodos fitoparásitos por importancia científica y económica. Su lista de los diez primeros, en orden:

  • Nematodos agalladores (Meloidogyne spp.) y, tras ellos, los formadores de quistes (Heterodera y Globodera spp.).

  • Nematodos lesionadores de raíz (Pratylenchus spp.), Radopholus similis y Ditylenchus dipsaci.

  • Bursaphelenchus xylophilus, Rotylenchulus reniformis, Xiphinema index —el único vector de virus de la lista—, Nacobbus aberrans y Aphelenchoides besseyi.

Los propios autores avisan de algo que conviene repetir a cualquier comercial: la lista no es definitiva, porque la importancia económica depende de la región desde la que se mire. En una finca concreta, el orden que vale es el de esa finca.

Hongos nematófagos: trampas y parásitos de huevos

Hay dos estrategias fúngicas distintas y conviene no mezclarlas, porque actúan en momentos distintos del ciclo del nematodo.

Los atrapadores, como Arthrobotrys oligospora, construyen redes adhesivas y anillos donde el nematodo queda retenido. Yang y colaboradores (2011) secuenciaron su genoma y analizaron su proteoma precisamente para entender la formación de esas trampas: no es una estructura permanente, es una respuesta que el hongo monta cuando hay presa.

Los parásitos de huevos, como Pochonia chlamydosporia—citada en la literatura clásica como Verticillium chlamydosporium— o Purpureocillium lilacinum, atacan la puesta en lugar del adulto. Su efecto no se ve en el recuento de la campaña, sino en la siguiente.

Hay un hallazgo que cambia cómo pensar en estos organismos. Bordallo y colaboradores (2002) comprobaron que tanto A. oligospora como V. chlamydosporium colonizan endofíticamente raíces de cebada y de tomate —monocotiledónea y dicotiledónea—, penetrando la epidermis con apresorios. Solo A. oligospora respondía quimiotrópicamente a la raíz. La planta reacciona con papilas, aposiciones y lignitubos, con fenoles, depósitos proteicos y calosa, pero esas modificaciones no impiden el crecimiento del hongo, y ambos seguían presentes en células epidérmicas tres meses después de la inoculación.

Es decir: estos antagonistas no son solo habitantes del suelo, son endófitos de raíz con permanencia. Los autores apuntan que la respuesta de la raíz a esa colonización puede tener implicaciones profundas en el rendimiento de estos organismos como agentes de control biológico.

Bacterias: Bacillus y Pasteuria

Del lado bacteriano, Bacillus firmus es la base de varios formulados comerciales. Mendoza, Kiewnick y Sikora (2008) midieron su actividad in vitro frente a tres nematodos de interés muy distinto — Radopholus similis, Meloidogyne incognita y Ditylenchus dipsaci—, que es la clase de trabajo que conviene exigir antes de extrapolar de un cultivo a otro. Conviene recordar el adjetivo: in vitro no es campo.

Pasteuria juega en otra liga: es un parásito obligado que se adhiere a la cutícula del nematodo con sus endosporas. Esa obligatoriedad explica a la vez su especificidad y por qué históricamente ha sido tan difícil de producir a escala.

Por qué un recuento de nematodos no basta

Un recuento dice cuántos hay. No dice si el suelo los está conteniendo. Y esa segunda pregunta es la que decide si hace falta comprar algo.

Topalović, Hussain y Heuer (2020) revisaron cómo plantas y microbiota del suelo suprimen cooperativamente a los nematodos fitoparásitos, y su síntesis encaja con lo que contamos en el post de suelo supresivo: el paso de un suelo conducivo a uno supresivo va acompañado del enriquecimiento de consorcios antagonistas específicos. Añaden dos piezas que son nuevas respecto a la visión clásica:

  • La exudación radicular determina la comunicación huésped-microbio y selecciona el conjunto de antagonistas de la rizosfera, como primera línea de defensa. Es la misma nómina de el post de cross-feeding, gastada aquí en sanidad.

  • Los exudados —aminoácidos, azúcares, ácidos orgánicos y metabolitos secundarios— pueden modificar la superficie del propio nematodo y con ello afectar a la adhesión microbiana. La planta no solo llama a los antagonistas: cambia al parásito para que se le peguen mejor.

Su conclusión práctica es que una interacción positiva entre el huésped y su microbiota radicular beneficiosa se correlaciona con un menor rendimiento del nematodo sobre ese huésped. Kerry (2000) ya había planteado el marco: el control biológico de estos parásitos se juega en las interacciones de la rizosfera, no en el suelo a granel.

Cuándo inocular y cuándo favorecer lo que hay

Con lo anterior delante, el árbol de decisión es razonablemente corto:

  1. ¿Hay daño o solo hay nematodos? Presencia sin pérdida, en una parcela con histórico, puede significar que algo los está conteniendo. Ese algo se identifica antes de cambiarle el manejo a la parcela.

  2. ¿Está el antagonista? Si los grupos nematófagos aparecen en el perfil y en proporción apreciable, la intervención sensata es de manejo —materia orgánica, cubierta, menos fumigación— antes que de compra.

  3. Si no está, ¿tiene de qué vivir? Un inóculo entra en un nicho ya ocupado y con las mismas reglas que cualquier otro: por qué fallan las inoculaciones aplica igual aquí.

  4. ¿Y el cultivo? Como la selección de antagonistas pasa por los exudados, la rotación y la variedad no son el contexto del control biológico: son parte de él.

Lo que no recomendamos es desinfectar el suelo ante un recuento alto sin mirar nada más. La fumigación se lleva por delante a los antagonistas junto con el objetivo, y el nematodo vuelve a un suelo vacío. El argumento completo está en el post de suelo supresivo.

Qué hacemos en AIMA Agro

El panel de fitopatógenos cubre hongos, bacterias y nematodos, se ajusta al tipo de cultivo y da resultados en 72 horas por PCR. No es un invento nuestro ese enfoque: el servicio australiano que describen Ophel-Keller y colaboradores (2008) lleva desde 1997 cuantificando patógenos fúngicos y nematodos en la misma muestra de suelo para decidir antes de sembrar.

La combinación que de verdad contesta aquí son las dos capas: la carga del nematodo y el perfil de la comunidad, que dice qué grupos nematófagos hay y en qué proporción. Con la primera sola se compra producto; con las dos se decide si hace falta.

Dos avisos de método. Uno: los hongos nematófagos se ven con ITS, no con 16S. Dos: por lo que mostró Bordallo y colaboradores, parte de esos hongos vive dentro de la raíz, así que una muestra de suelo de entrelínea puede no verlos; para esta pregunta se muestrea rizosfera, y el tipo de muestra se decide antes de ir al campo, como explicamos en el post de muestreo.

Referencias

  1. Jones, J. T., Haegeman, A., Danchin, E. G. J., Gaur, H. S., Helder, J., Jones, M. G. K., et al. (2013). Top 10 plant-parasitic nematodes in molecular plant pathology. Molecular Plant Pathology, 14(9), 946–961. DOI: 10.1111/mpp.12057

  2. Topalović, O., Hussain, M., & Heuer, H. (2020). Plants and associated soil microbiota cooperatively suppress plant-parasitic nematodes. Frontiers in Microbiology, 11, 313. DOI: 10.3389/fmicb.2020.00313

  3. Kerry, B. R. (2000). Rhizosphere interactions and the exploitation of microbial agents for the biological control of plant-parasitic nematodes. Annual Review of Phytopathology, 38(1), 423–441. DOI: 10.1146/annurev.phyto.38.1.423

  4. Yang, J., Wang, L., Ji, X., Feng, Y., Li, X., Zou, C., et al. (2011). Genomic and proteomic analyses of the fungus Arthrobotrys oligospora provide insights into nematode-trap formation. PLoS Pathogens, 7(9), e1002179. DOI: 10.1371/journal.ppat.1002179

  5. Bordallo, J. J., Lopez-Llorca, L. V., Jansson, H.-B., Salinas, J., Persmark, L., & Asensio, L. (2002). Colonization of plant roots by egg-parasitic and nematode-trapping fungi. New Phytologist, 154(2), 491–499. DOI: 10.1046/j.1469-8137.2002.00399.x

  6. Mendoza, A. R., Kiewnick, S., & Sikora, R. A. (2008). In vitro activity of Bacillus firmus against the burrowing nematode Radopholus similis, the root-knot nematode Meloidogyne incognita and the stem nematode Ditylenchus dipsaci. Biocontrol Science and Technology, 18(4), 377–389. DOI: 10.1080/09583150801952143

  7. Ophel-Keller, K., McKay, A., Hartley, D., Herdina, & Curran, J. (2008). Development of a routine DNA-based testing service for soilborne diseases in Australia. Australasian Plant Pathology, 37(3), 243–253. DOI: 10.1071/AP08029

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