Cobre y fitosanitarios de síntesis: lo que le dejan al suelo del viñedo

Cobre y fitosanitarios de síntesis: lo que le dejan al suelo del viñedo

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Equipo Científico AIMA

AIMA Agro ·
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Cultivos
Suelo

El cobre es el fungicida más antiguo que seguimos usando y el que más huella deja en el suelo. Está permitido en ecológico, y eso no lo hace inocuo: no se degrada, se acumula.

Cuánto cobre hay en un suelo de viñedo

La diferencia entre el cobre y casi cualquier otro fitosanitario es que el cobre no desaparece. Es un metal: se queda en el horizonte superficial o lixivia hacia el agua, pero no se degrada. Komárek y colaboradores (2010) revisaron la contaminación de suelos de viñedo por fungicidas con ese foco, y el balance sigue valiendo.

La escala la fijó un trabajo a nivel europeo. Ballabio y colaboradores (2018) analizaron 21.682 muestras de suelo superficial del muestreo LUCAS en 25 Estados miembros de la UE:

  • La concentración media de cobre del conjunto es de 16,85 mg kg⁻¹.

  • El viñedo es el uso del suelo con la media más alta de todos: 49,26 mg kg⁻¹, casi el triple. Detrás van el olivar y el resto de frutales.

  • No es solo cuestión de dosis aplicada: la combinación de pH alto, carbono orgánico y arcilla con clima húmedo favorece que el cobre se quede en suelos de viñedo y de leñosos. Un suelo calizo retiene más de lo que recibe.

Esa última línea es la que convierte el tema en un asunto mediterráneo y no centroeuropeo: donde más cobre se fija es justo donde más viñedo y olivar hay.

Qué grupos se retraen y cuáles toleran

La ecotoxicidad del cobre para la biodiversidad del suelo en viñedo tiene revisión propia —Karimi y colaboradores (2021)— y la idea que conviene retener antes de mirar ningún informe es que el efecto no es uniforme. No hay un «microbioma» que suba o baje en bloque: hay grupos que se retraen, grupos indiferentes y grupos que incluso se ven favorecidos porque la competencia se retira.

Eso tiene una consecuencia incómoda para quien quiera un indicador simple: un índice de diversidad puede moverse poco mientras la composición cambia mucho. Lo que hay que mirar es quién ocupa el sitio de quién.

Lo que mostró el estudio de 61 viñedos

Barmettler y colaboradores (2026) estudiaron 61 viñedos convencionales y ecológicos de tres regiones vitícolas suizas para ver qué determina las comunidades bacterianas y fúngicas del suelo, con el cobre y los residuos de fitosanitarios de síntesis medidos junto a las propiedades clásicas como el pH y la materia orgánica. Lo que encontraron:

  • El cobre y los pesticidas aparecieron como factores principales de la estructura de la comunidad microbiana, al nivel de las variables edáficas de toda la vida.

  • El cobre se asoció a una marcada reducción de la diversidad bacteriana y a cambios de composición bacteriana y fúngica de magnitud comparable a la del pH. Dicho de otro modo: en un viñedo con historial cúprico, el cobre pesa tanto como el pH, que es la variable que todo el mundo acepta como determinante.

  • Las concentraciones de fitosanitarios de síntesis se asociaron negativamente a la diversidad y la composición fúngicas. Entre los géneros relacionados negativamente figura Trichoderma, que es precisamente el hongo de biocontrol que después se compra en bote.

  • La abundancia relativa de muchos grupos y gremios funcionales respondió al cobre en un sentido o en el contrario, lo que confirma esa sensibilidad muy desigual entre grupos.

Conviene subrayar que el estudio incluye viñedos ecológicos y convencionales, porque el cobre está autorizado en producción ecológica. La lectura no es «ecológico contra convencional»: es que el historial de cobre de la parcela manda sobre la etiqueta del manejo.

Dos límites antes de llevárselo a una finca de aquí. Es un estudio transversal y observacional: muestra asociaciones, no causas. Y son viñedos suizos; extrapolarlo a suelos calizos mediterráneos exige cautela, aunque lo de Ballabio sugiera que aquí el problema de acumulación es, si acaso, mayor. El resumen completo está en nuestra sección de ciencia.

Alternativas y reducción de dosis

La vía regulatoria ya va en esa dirección. El Reglamento de Ejecución (UE) 2018/1981 limita el cobre a 28 kg por hectárea en siete años —una media de unos 4 kg/ha y año—, con el objetivo declarado de limitar la acumulación en suelo y la exposición de organismos no diana; los Estados miembros pueden fijar límites anuales más estrictos, y la aprobación se ha ido prorrogando después. Para una finca, la consecuencia práctica es que el reparto de esos 28 kg a lo largo de los años es una decisión agronómica, no solo administrativa.

Sobre quitar el cobre que ya está, la revisión de Mackie, Müller y Kandeler (2012) es sobria: la fitoextracción asistida por microorganismos es la vía más prometedora y el viñedo, al ser un escenario moderadamente contaminado, es buen candidato; pero sigue siendo un reto encontrar plantas que acumulen el cobre en la parte aérea, que es lo que haría viable retirarlo sin arrancar la planta entera. La extracción vegetal sin ayuda saca demasiado poco, y la asistida por quelantes arriesga lixiviación. Su conclusión es que la recuperación de un viñedo exige un enfoque de conjunto: manejo sostenible del suelo, elección de plantas, más biodiversidad y más microorganismos.

Traducido: no hay forma barata de limpiarlo. La palanca realista es la entrada —bajar dosis, ajustar el número de aplicaciones al riesgo real de mildiu, no tratar por calendario— y, mientras tanto, cuidar la parte biológica que todavía queda.

Cómo saber si tu suelo se está empobreciendo

Aquí hay una referencia con números y, además, hecha en suelos de la península. Fernández-Calviño y colaboradores (2010) midieron actividades enzimáticas en suelos de viñedo de seis regiones de vinos de calidad del noroeste peninsular, con contenidos de cobre total, intercambiable y biodisponible muy distintos:

  • El cobre tuvo efectos adversos sobre la deshidrogenasa, la β-glucosidasa y la fosfatasa, y un efecto inconsistente sobre la ureasa. Las tres primeras tocan respiración, degradación de carbono y mineralización de fósforo.

  • Los umbrales a partir de los cuales el cambio se hacía evidente fueron 150–200 mg de Cu total por kg y 60–80 mg de Cu biodisponible por kg.

Esos dos números son el consejo operativo del post: en un viñedo con historial cúprico merece la pena pedir cobre total y cobre biodisponible, no solo total, porque el segundo es el que se relaciona con el efecto biológico y se alcanza antes. Un suelo con 180 mg/kg totales pero poco biodisponible no cuenta la misma historia que uno con 70 mg/kg biodisponibles.

Qué hacemos en AIMA Agro

En viñedo el estudio se monta con 16S e ITS a la vez: el cobre pega sobre todo a las bacterias y los fitosanitarios de síntesis sobre todo a los hongos, de modo que con un solo marcador se pierde la mitad de la historia. La combinación se elige en análisis de cultivos.

La recomendación de método que sale directamente de Barmettler y colaboradores es tratar el cobre del suelo como covariable, no como contexto: cuando se comparan dos parcelas, o una ecológica con una convencional, sin el dato de cobre no se puede saber si la diferencia microbiana es del manejo que se quería evaluar o del historial cúprico de cada una. Cómo montar esa comparación está en el post de diseño de ensayo.

Y un apunte comercial dicho sin adornos: si el plan es introducir Trichoderma u otro agente de biocontrol en una parcela con carga de cobre y de fitosanitarios, la pregunta previa es si ese género sigue estando y en qué proporción. Medirlo antes cuesta mucho menos que repetir la aplicación dos campañas sin resultado, que es el patrón descrito en el post sobre inoculaciones.

Referencias

  1. Barmettler, E., Hartman, K., Valzano-Held, A. Y., Egli-Künzler, L., Dubuis, P.-H., Mackie-Haas, K. A., et al. (2026). Copper and synthetic pesticides are major drivers of soil bacterial and fungal communities. Journal of Hazardous Materials, 507, 141682. DOI: 10.1016/j.jhazmat.2026.141682

  2. Ballabio, C., Panagos, P., Lugato, E., Huang, J.-H., Orgiazzi, A., Jones, A., et al. (2018). Copper distribution in European topsoils: An assessment based on LUCAS soil survey. Science of the Total Environment, 636, 282–298. DOI: 10.1016/j.scitotenv.2018.04.268

  3. Fernández-Calviño, D., Soler-Rovira, P., Polo, A., Díaz-Raviña, M., Arias-Estévez, M., & Plaza, C. (2010). Enzyme activities in vineyard soils long-term treated with copper-based fungicides. Soil Biology and Biochemistry, 42(12), 2119–2127. DOI: 10.1016/j.soilbio.2010.08.007

  4. Mackie, K. A., Müller, T., & Kandeler, E. (2012). Remediation of copper in vineyards – A mini review. Environmental Pollution, 167, 16–26. DOI: 10.1016/j.envpol.2012.03.023

  5. Karimi, B., Masson, V., Guilland, C., Leroy, E., Pellegrinelli, S., Giboulot, E., et al. (2021). Ecotoxicity of copper input and accumulation for soil biodiversity in vineyards. Environmental Chemistry Letters, 19(3), 2013–2030. DOI: 10.1007/s10311-020-01155-x

  6. Komárek, M., Čadková, E., Chrastný, V., Bordas, F., & Bollinger, J.-C. (2010). Contamination of vineyard soils with fungicides: A review of environmental and toxicological aspects. Environment International, 36(1), 138–151. DOI: 10.1016/j.envint.2009.10.005

  7. Comisión Europea (2018). Reglamento de Ejecución (UE) 2018/1981, por el que se renueva la aprobación de los compuestos de cobre como sustancias activas candidatas a la sustitución. Diario Oficial de la Unión Europea, L 317, 16–20.

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